TRATAMIENTOS EXPERIENCIALES

 

Inicialmente, los tratamientos experienciales se encuadraron dentro del Movimiento Humanista, aunque algunas de las modalidades terapéuticas, como el psicodrama, la bioenergética y la terapia centrada en el cliente existían con anterioridad al surgimiento del mismo, en la década de los 60 del siglo XX.

Se podría clasificar como un modelo clínico fenomenológico caracterizado por asumir:

1)    Los seres humanos son individuos activos, pensantes y responsables de su conducta, capaces de elaborar planes y de elegir entre diversas opciones comportamentales

2)    El ser humano tiene necesidades biológicas, pero estas no son los determinantes significativos de su conducta y desarrollo. En cambio, sí lo es su tendencia innata a desarrollarse como individuos plenamente maduros y a desplegar al máximo sus potenciales creativos y afectivos

3)    La conducta de cada ser humano, en cualquier momento de su vida, está determinada fundamentalmente por su percepción del mundo. Además, la forma de ver el mundo es específica de cada persona y se refleja en su conducta observable

4)    Por tanto, nadie puede comprender verdaderamente a una persona a menos que sea capaz de percibir el mundo con los ojos del otro

5)    En consecuencia, en la actividad clínica no se puede tratar a los pacientes como objetos que representan procesos psicopatológicos, sino como nuestros semejantes.

 

Bibliografía

Rojí, B., & Saúl, L. A. (2013). Introducción a los tratamientos psicodinámicos, experienciales, constructivistas, sistémicos e integradores. Madrid.

 

Centro Beatriz

María Jesús Suárez Duque

Psicóloga y Educadora Social

Tf. 630723090