TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD HISTRIÓNICA (TPH)

Criterios diagnósticos (DSM-V)

Patrón dominante de emotividad excesiva y de búsqueda de atención, que comienza en las primeras etapas de la edad adulta y está presente en diversos contextos, y que se manifiesta por 5 o más de los siguientes hechos:

1.     Se siente incómodo en situaciones en las que no es el centro de atención.

La característica esencial del TPH es la emotividad generalizada y excesiva y el comportamiento de búsqueda de atención. Ese patrón comienza en la edad adulta y aparece en una diversidad de contextos.

Las personas con TPH están incómodas o se sienten poco apreciadas cuando no son el centro de atención. A menudo se muestran alegres, teatrales y tienden a llamar la atención sobre sí mismas, e inicialmente pueden seducir o maravillar a las nuevas amistades por su entusiasmo, su aparente apertura o su coquetería. Estas cualidades se desvanecen pronto, puesto que continuamente demandan ser el centro de atención. Ellos se apropian del papel del “alma de la fiesta”. Si ellos no son el centro de atención, pueden hacer algo teatral (p.ej. inventar historias o “montar un numerito”) para dirigir el foco de atención sobre sí mismos. Esta necesidad es a menudo evidente en su comportamiento ante el clínico (p.ej., son halagadores, llevan regalos, proporcionan descripciones teatrales de los síntomas físicos y psicológicos y los van sustituyendo por otros nuevos en cada visita).

2.     La interacción con los demás se caracteriza con frecuencia por un comportamiento sexualmente seductor o provocativo inapropiado.

El aspecto y el comportamiento de los individuos con TPH suelen ser inapropiados y sexualmente provocativos o seductores. Este comportamiento no solo se dirige a las personas en las que el individuo tiene interés sexual o romántico, sino que también se produce en una amplia variedad de relaciones sociales, laborales y profesionales que superan lo que sería apropiado en su contexto social.

3.     Presenta cambios rápidos y expresión plana de las emociones.

4.     Utiliza constantemente el aspecto físico para atraer la atención.

Están tremendamente preocupados por impresionar a los demás con su aspecto y emplean una cantidad excesiva de tiempo, energía y dinero en ropa y arreglo personal. Pueden ir “cazando cumplidos” respecto a su apariencia, y se pueden mostrar excesivamente molestos fácilmente por un comentario crítico acerca de su aspecto o por una fotografía que consideran poco favorecedora.

5.     Tiene un estilo de hablar que se basa excesivamente en las impresiones y que carece de detalles.

Las opiniones se expresan con un toque dramático, pero las razones y argumentos subyacentes suelen ser vagos y difusos, sin apoyar los hechos y detalles.

6.     Muestra autodramatización, teatralidad y expresión exagerada de la emoción.

Pueden avergonzar a sus amigos y conocidos al realizar exhibiciones públicas exageradas de las emociones (p. ej., abrazando conocidos causales con ardor excesivo, sollozando incontrolablemente en ocasiones sentimentales triviales o cogiendo berrinches y pataletas). Sin embargo, sus emociones a menudo aparecen y desaparecen demasiado rápido como para darse cuenta, lo que puede llevar a los demás a acusarles de falsificar sus sentimientos.

7.     Es sugestionable (es decir, fácilmente influenciable por los demás o por las circunstancias).

Sus opiniones y sentimientos son fácilmente influenciables por los demás y por las modas actuales. Pueden ser demasiado confiados, especialmente en las figuras fuertes de autoridad, a quienes ven como una solución a sus problemas por arte de magia.

8.     Considera que las relaciones son más estrechas de lo que son en realidad.

Las personas con este trastorno consideran a menudo las relaciones más íntimas de lo que realmente son, por lo que describen a casi todos sus conocidos como “cariño” o “querido amigo”.

 

Características asociadas que apoyan el diagnóstico

a)    Las personas con TPH pueden tener dificultades para lograr intimidad emocional en las relaciones románticas o sexuales.

b)   Sin ser conscientes de ello, a menudo desempeñan un papel (p. ej., “víctima” o “princesa”) en sus relaciones con los demás. Por un lado, pueden tratar de controlar a su pareja a través de la manipulación emocional o la seducción, mientras que, por el otro, muestran una marcada dependencia de ellos.

c)    A menudo tienen relaciones deficientes con los amigos del mismo sexo porque su estilo interpersonal de provocación sexual puede ser una amenaza para las parejas de sus amigos.

d)   A menudo se deprimen y molestan cuando no son el centro de atención.

e)    Desean la novedad, la estimulación y la excitación, y tienen una tendencia a aburrirse con su rutina habitual.

f)     Son a menudo intolerantes, o están frustrados por las situaciones que implican una gratificación diferida, y sus acciones se dirigen a menudo a la obtención de una satisfacción inmediata.

g)    Aunque a menudo inician un trabajo o un proyecto con gran entusiasmo, su interés puede desaparecer rápidamente.

h)    Pueden romper o descuidar sus relaciones duraderas para dar paso a la emoción de nuevas relaciones.

i)     El riesgo real de suicidio no se conoce, pero la experiencia clínica sugiere que los individuos con este trastorno tienen un mayor riesgo de gestos suicidas y de amenazas para llamar la atención y para forzar unos cuidados mejores.

j)     El TPH se ha asociado con tasas más altas de trastorno de síntomas somáticos, de trastorno de conversión (trastorno de síntomas neurológicos funcional) y de trastorno de depresión mayor.

k)    Los trastornos de personalidad dependiente, límite, narcisista y antisocial a menudo coinciden con el TPH.

 

Referencia bibliográfica

Association, A. P. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. España: Editorial Médica Panamericana.