¿QUÉ SE ENTIENDE POR MASTURBACIÓN PATOLÓGICA?

Hay muchos mitos y tabúes sobre la masturbación, pero lo que sí es cierto es que no es perjudicial para la salud, más bien, puede contribuir a mejorarla. Sin embargo, muchos varones caen en el exceso del autoplacer hasta terminar en la masturbación compulsiva.

Los hombres que padecen este problema por lo general acuden a las consultas de sexólogos, preferentemente solos, aunque tengan pareja, y plantean la dificultad de carecer de deseo sexual.

No es frecuente que lleguen a presentar síntomas físicos: orgasmos secos o sangre en semen, aunque pueden darse. La problemática más usual son las dificultades en relación con la pareja y sociales en general.

El cese de deseo hacía la pareja claramente trae problemas. En los casos más severos, la pérdida de tiempo y dinero para descargarse material pornográfico llegan a interferir con el trabajo y las relaciones sociales habituales.

La adicción a la masturbación hace referencia a la necesidad compulsiva de masturbarse. La necesidad se vuelve tan sobrecogedora, que el adicto no tiene el poder para evitar masturbarse. Este poderoso deseo está en la base de la mayoría de las formas de adicción sexual. La necesidad de ver pornografía es usualmente un precursor de la masturbación.

Las formas más avanzadas de adicción sexual, tales como múltiples relaciones, sexo con prostitutas u otras actividades ilegales, tienen generalmente sus inicios en la masturbación.

La adicción a la masturbación es conocida como una adicción de “proceso”, en oposición a la adicción a sustancias como el alcohol o las drogas. En una adicción de proceso, el sentimiento eufórico o estimulante, proviene de químicos liberados en el cerebro, en lugar de una fuente externa. A medida que la mente se acostumbra a la liberación de estos químicos, busca recursos continuos para obtener esa estimulación.