ORIENTACIONES PARA PADRES Y MADRES

 

En el desarrollo de las potencialidades de un niño o niña con altas capacidades intelectuales y en su desarrollo integral es fundamental el papel de los padres. Por ello, debemos ser conscientes y conocer qué podemos hacer como padres y madres para responder a las necesidades de nuestro hijo o hija (intelectuales, emocionales y sociales).

Asimismo, el contexto familiar influirá en su desarrollo, en cuanto a sus características socioculturales, los recursos de los que dispone, los criterios y pautas educativas, los hábitos culturales y sociales familiares y el entorno social en el que se desenvuelve la familia.

La poca información que padres y madres podamos tener sobre el tema puede llevarnos a ideas erróneas, expectativas desajustadas o a una excesiva preocupación o confusión. Las reacciones pueden ir desde el orgullo de que nuestro hijo o hija tenga altas capacidades potenciales al temor de no estar suficientemente preparados para responder a sus necesidades. La respuesta que demos podrá ir también desde una sobre implicación a la indiferencia. Por ello, a la hora de recoger información, es importante evitar fuentes de información no rigurosas que nos puedan generar más confusión.

Algunas pautas a tener en cuenta en nuestra labor educativa con nuestro hijo o hija con altas capacidades intelectuales:

1º Ejercer nuestro papel afectivo, educador y socializador

 •  Es importante que le ofrezcamos un entorno de amor incondicional y afecto positivo, como al resto de los hijos; por encima de todo, no olvidar que es un niño, no un adulto, que necesita ser querido, apoyado, guiado y enseñado como cualquier otro y que sigue teniendo necesidades propias de su edad (incluidas las afectivas y emocionales) aunque sus capacidades intelectuales estén más desarrolladas.

•  Aceptarle como es, con sus fortalezas y dificultades, respetando sus características y respondiendo a sus necesidades evolutivas.

 •  Ajustar nuestras expectativas y exigencias a las capacidades reales de nuestro hijo. Estimularle, pero, a su vez, evitar presionarle demasiado, exigirle que destaque en todo y saturarle con múltiples actividades.

 •  Ejercer nuestra autoridad de la misma forma que con los demás hijos, es decir, estableciendo unos límites, normas y pautas adecuados a su edad, y haciendo que se cumplan, es decir, sin estar condicionadas y coartados por sus capacidades. En este sentido, hacerle responsable y partícipe, del mismo modo que el resto, de las tareas del hogar, del seguimiento de horarios y rutinas, hábitos de orden, limpieza y cuidado personal, etc.

No tratarle de formal diferencial y especial con respecto a los hermanos, evitando que se considere superior a ellos.

•  Establecer una comunicación abierta con nuestro hijo, escuchándole, respondiendo en la medida que podamos u orientarle a buscar respuestas a sus inquietudes. Una comunicación que nos permita poder hablar con él también sobre su educación. Potenciar un clima de comunicación y diálogo en toda la familia.

•  Fomentar su autoestima y una imagen positiva de sí mismo, evitando cualquier tipo de etiqueta (“superdotado”, “genio”, etc.) que pueda conllevar presión, prejuicios o expectativas no realistas o, por el contrario, que se sienta superior. Reforzar y reconocer su esfuerzo y sus logros y avances con muestras de apoyo, premios, reconocimiento ante los demás, de igual manera que haríamos con el resto de nuestros hijos e hijas. Aceptar y comprender cuando no destaque en algo, ya que puede haber áreas en las que, incluso, esté por debajo de la media.

2º Promover su desarrollo integral

 •  Potenciar su desarrollo integral equilibrado, es decir, en todas las áreas, afectiva, emocional, social, física, etc. En muchos casos, las capacidades en estas áreas no están desarrolladas de igual forma que las intelectuales, por lo que hay que promover este equilibrio para su bienestar y crecimiento positivo, como una persona completa.

 •  Fomentar su desarrollo social, facilitando las relaciones sociales y de amistad con otros niños y niñas de su edad, de todo tipo, a través del juego y de su participación en diferentes actividades programadas, como deportes en equipo, música, pintura, talleres, campeonatos, asociaciones, excursiones, etc. Es importante que estas actividades respondan a sus intereses y le permitan tener tiempo libre. De esta forma, le ayudamos a desarrollar sentimientos de pertenencia y vínculos de amistad, evitando posibles situaciones de aislamiento.

 •  Su ocio ha de ser de tiempo libre y lúdico por lo que es necesario dejarle espacio para elegir a qué jugar, estar con amigos y amigas, leer, ver la TV, etc.

 •  Fomentar su autonomía, para que sea capaz de elegir las actividades que quiera hacer, planificar su tiempo, resolver sus propios problemas, buscar respuestas a sus inquietudes, ser autodidactas en su aprendizaje, promover la toma de decisiones responsable, etc.

 •  Evitar que desarrolle un sentido de la perfección y autoexigencia tan alto que se convierta en disfuncional, para lo que, en su caso, podemos reorientarlo y enseñarle a valorar el esfuerzo y el proceso, marcarse metas realistas, a tener satisfacción por el trabajo bien realizado aunque no esté perfecto, a aceptar sus errores y aprender de ellos, a usar la crítica constructiva y relativizar los comentarios negativos, a asumir riesgos, a tolerar la frustración y la ambigüedad y a superar el miedo al fracaso.

 •  Promover su desarrollo emocional, es decir, enseñarle a expresar sus sentimientos positivos y negativos, a conocerse a sí mismo, con sus cualidades y dificultades. Enseñarle también habilidades sociales, comunicativas y asertivas que le permitan relacionarse con sus iguales, trabajar la empatía hacia los otros, saber aceptar las críticas, desarrollar habilidades para resolver conflictos, etc.

 •  Educar en el respeto, tolerancia a las diferencias y aceptación a los demás, entendiendo que todos somos diferentes y que todos tenemos características que nos hacen valiosos y especiales, evitando así posibles sentimientos de superioridad de nuestro hijo o hija respecto al resto que le pueden llevar al aislamiento social y a problemas de adaptación con sus iguales.

3º Estimular sus capacidades

 •  Potenciar y estimular el desarrollo de las potencialidades de nuestro hijo o hija para que las desarrolle al máximo, tanto en aquellas en las que destaca como en las que son similares a sus iguales.

 •  Potenciar sus intereses personales, apoyando la diversidad de los mismos, participando y compartiéndolos y propiciándole, en la medida de lo posible, posibilidades de formación fuera del horario escolar que le permitan continuar desarrollando sus capacidades (clases de música, escuelas de idiomas, informática, deporte, talleres artísticos, etc.).

 •  Favorecer las actividades y juegos que estimulen la imaginación, la exploración, la curiosidad e inquietud por aprender, para investigar, etc. así como la creatividad y la originalidad, evitando aquellas basadas en la repetición.

 •  Estimular un ambiente familiar que ofrezca oportunidades para su enriquecimiento intelectual y cultural, como fomentar la lectura, visitar exposiciones, museos, ir a cursos o talleres, conferencias, conciertos, etc.

•  Permitir que tengan la posibilidad de acceder a materiales y fuentes de información que le posibilite profundizar por su cuenta en sus intereses e inquietudes.

•  Crear un ambiente familiar abierto y relajado en el que, por un lado, se promueva la creatividad, la libertad de expresión, el debate, compartir opiniones, preguntar y discutir y, por otro, se favorezca el humor, el juego, etc.

 •  Escuchar y recoger con paciencia, flexibilidad y respeto su inquietud y curiosidad, manifestadas a través de numerosas preguntas. Apoyarle y canalizar estas preguntas hacia su propia búsqueda de respuestas.

 •  Promover el uso de las nuevas tecnologías como fuente de aprendizaje, de búsqueda de información, investigación, creación, etc.

•  Enseñarle cómo puede planificar sus tareas y establecer hábitos de trabajo, definiendo las metas y objetivos a alcanzar a corto y largo plazo, planificando tanto el tiempo para realizar sus tareas, deberes y proyectos como la forma de hacerlo.

•  Informarnos sobre programas de enriquecimiento extraescolar en nuestra comunidad y valorar su participación en los mismos. Estos programas se realizan fuera del horario escolar, favorecen el desarrollo integral y suponen una ampliación de contenidos que no se pueden desarrollar en el aula. Están dirigidos a niños con altas capacidades intelectuales por lo que nuestro hijo se puede relacionar con otros niños similares a él y sentirse más aceptado. Dependiendo de la comunidad, pueden ser aulas de apoyo, campamentos, etc. y realizarse en periodos no escolares como el verano o los sábados. Es importante informarse también de becas y ayudas y otros recursos a los que podemos acudir para facilitarnos la promoción de este aprendizaje en nuestro o hija (como, por ejemplo, puntuación adicional para asistir a las escuelas oficiales de idiomas).

Pasos hacia atrás

 •  Exigirle y presionarle demasiado, priorizando su desarrollo cognitivo sobre las demás facetas (emocional y social), y agobiarle con muchas actividades para que triunfe lo más pronto posible e, incluso, cumpla metas que nosotros no hemos podido alcanzar. Sobrevalorar algunas de sus capacidades frente a otras.

 •  Fomentar la consideración de superior frente a los demás niños o de “raro”, ofreciéndole una situación de privilegio en la familia, dándole un trato especial respecto a los hermanos y centrando todos los intereses de la familia a su alrededor. Aislarle de las relaciones sociales con sus iguales.

•  Evitar que sea diferente, innovador y original en sus ideas, respuestas, creaciones, etc. Impedir que realice sus propios proyectos y desarrolle sus intereses, evitando sus preguntas e inquietudes y perdiendo la paciencia con sus preguntas y curiosidad.

•  Tener una actitud crítica con la escuela, presionándola en exceso para atender a nuestro hijo e hijo de la forma que consideramos adecuada y generando con ello enfrentamientos.

Referencias bibliográficas

Niños y niñas con altas capacidades intelectuales. Pautas para padres y madres. Recuperado el 2 de diciembre de 2017 de https://www.ceapa.es/sites/default/files/Documentos/Encarte%20Ni%C3%B1os%20y%20Ni%C3%B1as%20con%20Altas%20Capacidades%20Intelectuales%20CEAPA.pdf