TRATAMIENTO DE LA AGORAFOBIA EN EL CENTRO BEATRIZ

CENTRO BEATRIZ TF. 630 723090/ 928 397062 http://www.centrobeatriz.es/

 

PROGRAMA PARA EL TRATAMIENTO DEL PÁNICO (con o sin agorafobia) Y LA AGORAFOBIA

 

Duración: 12 sesiones. Además, 3 sesiones de seguimiento a los 3, 6 y 12 meses

Frecuencia: 1 sesión por semana

 

Contenido y estructura del programa (12 capítulos englobados en 5 fases o módulos temáticos)

 

FASE

CAPÍTULO

Introducción

1.    Naturaleza del trastorno de pánico y la agorafobia

Conocimientos básicos

2.    Aprendiendo a registrar el pánico y la ansiedad

3.    Ciclos negativos en el pánico y la agorafobia

4.    Los ataques de pánico no son peligrosos

Habilidades de afrontamiento

5.    Establecimiento de la jerarquía de situaciones agorafóbicas

6.    Entrenamiento en respiración

7.    Estrategias cognitivas

Exposición

8.    Afrontando situaciones agorafóbicas

9.    Implicando a otras personas

10. Afrontando los síntomas físicos

Planteando el futuro

11. Iniciar disminución o eliminación de medicación en su caso

12. Logros, mantenimiento y prevención de recaídas

 

 

 

AGORAFOBIA

   La característica principal de la agorafobia es la aparición de ansiedad en situaciones o lugares en los que sería difícil escapar o disponer de ayuda en caso de necesidad y, junto a ello, la evitación o limitación de la permanencia en dichas situaciones.

   La experiencia de una crisis de angustia resulta aterradora para la mayor parte de los que la padecen, sin embargo, la ansiedad anticipatoria frente al hecho de que se vuelva a producir de forma inesperada y sin que sea posible anticipar o controlar su aparición, resulta el elemento más perturbador de la vida diaria del paciente. La sensación de peligro físico y de descontrol que conlleva este problema frecuentemente conduce a tratar de evitar cualquier indicio físico o ambiental que pueda estar relacionado con su aparición. De esta forma, el paciente con crisis de angustia tiende a evitar síntomas corporales que atribuye al comienzo de una crisis, así como lugares donde la crisis ha aparecido o donde las consecuencias de su aparición puedan ser, a su criterio, catastróficas o dañinas.

   En la agorafobia el núcleo del miedo no es el temor a determinados lugares, personas o situaciones, sino el temor a sufrir un ataque de pánico o la anticipación de elevados niveles de ansiedad y malestar en dichas situaciones. Este núcleo del miedo es lo que se ha dado a llamar miedo al miedo.

   El proceso del miedo al miedo conlleva, por un lado, el temor a la sintomatología somática, por otro, diversas cogniciones acerca de las consecuencias perjudiciales que tendrán los síntomas somáticos, tanto a nivel físico (ataque al corazón, pérdida de conciencia...), como mental (volverse loco, perder el control, hacer cualquier cosa...) y social (que piensen que uno está loco, o que es débil psicológicamente).

   Las situaciones que de forma más habitual son evitadas por los agorafóbicos son los lugares públicos, sobre todo si concentran un gran número de personas (supermercado, cine, teatro...), los lugares elevados (puentes) o cerrados (túneles), espacios abiertos, medios de transporte...

   El tipo de situaciones que los pacientes con agorafobia suelen evitar puede ser muy variado, aunque todos ellos suelen tener en común la dificultad percibida para escapar o conseguir ayuda en caso de necesitarla. Además de estas situaciones típicas, los pacientes suelen evitar también aquellas actividades que están asociadas con la producción de síntomas corporales relacionados con la crisis de angustia o con ansiedad (p.ej.: todo ejercicio físico que pueda producir algún tipo de activación fisiológica; espacios o ambientes calurosos o húmedos como saunas o baños turcos). En algunos casos de agorafobia no llega a darse totalmente la evitación, sino que la persona aquejada sí se expone a las situaciones temidas, pero lo hace de forma limitada y a costa de un gran malestar. En estos casos los pacientes suelen desarrollar una serie de conductas de seguridad (p.ej.: ir acompañados de alguna persona de confianza, o de un animal doméstico, tomar medicación, ingerir drogas, beber alcohol, llevar una botella de agua a todas partes, distraerse...) que son las que les permiten afrontar la situación, a pesar de las altas dosis de malestar.

   Las conductas de seguridad tienen un un efecto paliativo a corto plazo, pero refuerzan el miedo al impedir que se desconfirmen las expectativas dramáticas que se anticipan sobre la situación.

   La agorafobia suele aparecer en el contexto de un trastorno de angustia o, en otras palabras, muchas de las personas con trastorno de angustia acaban desarrollando una agorafobia, por este motivo es frecuente el diagnóstico de trastorno de angustia con agorafobia.

   Existe posibilidad de que en algunas personas que presentan problemas de agorafobia no se identifique una historia de crisis de angustia.

Referencia bibliográfica

Vallejo, M., & Comeche, M. (2012). Lecciones de terapia de conducta. España: Dykinson S.L. 

ETIOLOGÍA DEL TRASTORNO DE ANGUSTIA Y DE LA AGORAFOBIA