¿QUÉ ES LA RESILIENCIA?

El término resiliencia es propio de la ingeniería. Se utiliza para medir la cantidad de energía que puede absorber un material antes de comenzar a desformarse de modo irreversible.

   En psicología, el término resiliencia se refiere a la capacidad de los sujetos para sobreponerse a tragedias o períodos de dolor emocional. Cuando un sujeto o grupo humano es capaz de hacerlo, se dice que tiene resiliencia adecuada y puede sobreponerse a contratiempos o, incluso, resultar fortalecido por los mismos.

   En el ámbito psicosocial, el término resiliencia ha sido utilizado para hacer referencia a la capacidad de un individuo o un grupo para superar situaciones de riesgo sin sufrir daños o perjuicios relevantes.

¿Qué es la resiliencia?

   La resiliencia se define como el desarrollo de recursos que permiten a los niños hacer frente a los desafíos de su crecimiento, incluyendo las experiencias adversas que les puede tocar vivir.

¿Qué es un niño resiliente?

   Un niño resiliente se puede describir como el que tiene competencias sociales, capacidades para resolver problemas, cierto nivel de autonomía, sentido del futuro con orientación y objetivos.

¿Qué factores contribuyen a formar a un niño resiliente?

  • Atender, cuidar y apoyar al niño
  • Proyectar unas expectativas positivas en y para el niño
  • Promover la participación activa y la asunción de responsabilidades del niño en la vida familiar, en el entorno escolar y en la comunidad

   Generalmente la resiliencia se relaciona con capacidades personales tanto de recursos internos como en el ámbito relacional. Son capacidades que facilitan a la persona al acceso y uso de redes de apoyo necesario en cada fase del desarrollo vital. Estos recursos y capacidades o, mejor, las bases de las mismas se establecen en la primera infancia, a partir de experiencias de buen trato que permiten al niño contar con unas guías de desarrollo positivas y funcionales

Factores que afectan el desarrollo de la resiliencia

   Se dan factores que afectando a la familia en general o al niño en particular, alteran el desarrollo de la resiliencia, no permiten la incorporación de los recursos internos adecuados o, incluso, dificultan el establecimiento de las interacciones y relaciones de apoyo que se configuran como guías de resiliencia. Entre estos factores destacan:

  • Traumas no resueltos
  • Ideologías abusivas que operan y configuran el entorno
  • Contextos familiares y sociales maltratantes

Resiliencia no implica vulnerabilidad

   Una persona puede ser resiliente a un ámbito y no serlo a otro que presente otros requerimientos.

   Los menores, como personas en desarrollo, presentan una resiliencia sujeta a cambios.

   La resiliencia no la constituye una serie de virtudes o capacidades estáticas sino que es un proceso en el que la persona, en relación dinámica con su entorno, desarrolla unas capacidades que van transformándose durante toda la vida, haciendo posible una vida personal y socialmente aceptable (Manciaux, Vanistendael, Lecomte y Schweizer, 2003) pese a las dificultades y los sufrimientos.

¿Qué es la resiliencia familiar?

   Walsh (2004) la define como un proceso dinámico que permite a la familia, como sistema abierto, reaccionar positivamente ante amenazas y retos del entorno, saliendo fortalecida de dichas situaciones.

   La resiliencia familiar suele identificarse con patrones de conducta positivos y competencias funcionales, tanto en el ámbito de su funcionamiento interno como en su relación con el entorno vecinal, comunitario e institucional.

Referencia bibliográfica

Quicios, M. P. (2013). Infancia, adolescencia y juventud en dificultad social. Madrid: McGrawHill.