INTERVENCIÓN PSICOEDUCATIVA EN LOS TRASTORNOS DE COMUNICACIÓN Y DEL LENGUAJE

 

Intervención psicoeducativa en los trastornos de comunicación y del lenguaje

El objetivo prioritario de la intervención psicoeducativa en los trastornos de comunicación y del lenguaje va a ser el desarrollo de las habilidades comunicativas y lingüísticas, teniendo como referencia el proceso y los hitos que siguen los niños que tienen un desarrollo típico.

Principios básicos de la intervención:

La mayoría de los programas y estrategias de intervención adoptan como modelo el Paradigma de Enseñanza Natural del Lenguaje caracterizado por:

1.    Un enfoque natural y pragmático de la intervención.

Se da prioridad a la enseñanza de contenidos relevantes y funcionales que mejoren la calidad de vida de la persona y le ayuden a una mejor adaptación a su entorno.

2.    Proponer un entrenamiento “incidental” del lenguaje.

En vez de imponer la situación de intervención (el lugar, los materiales, la tarea), atendemos al interés mostrado por el niño respecto a algún asunto o material, de forma que es el niño quién marca el inicio del episodio de entrenamiento. Esos episodios están formados por pocos ensayos y la respuesta correcta a la tarea planteada es seguida de refuerzos naturales que están significativamente relacionados con la respuesta comunicativa del niño.

3.    La secuencia de objetivos de intervención ha de estar basada en el modelo típico o normal del desarrollo de la comunicación y del lenguaje.

En muchos casos tendremos que modelar formas verbales que se observan en las etapas iniciales de la adquisición del lenguaje pero que no pertenecen al lenguaje adulto. Sin embargo, no sólo hay que tener en cuenta criterios evolutivos a la hora de programar los contenidos concretos de intervención, sino que hay que conjugarlos con criterios ecológicos. Es decir, el objetivo último de la intervención es aumentar la capacidad del chico para que pueda adaptarse funcionalmente a los ambientes en los que vive, por ello hay que adecuar los contenidos de enseñanza a su nivel evolutivo, a su edad cronológica, a sus intereses y a sus necesidades reales.

4.    El objetivo de la intervención es ayudar al niño para que pueda construir una competencia comunicativa y lingüística. El fin que perseguimos es que el niño adquiera y domine ciertas reglas de comunicación y de uso del lenguaje que le van a posibilitar intercambios comunicativos eficaces, y le van ayudar a entender su entorno y adaptarse a él. No nos interesa que el niño aprenda determinadas formas lingüísticas aisladas que no puede generalizar.

Estrategias y procedimientos de intervención (Gortázar, 1999)

El profesional ha de elegir, entre los diferentes procedimientos de intervención, cuáles son los que mejor se adecúan a las necesidades de cada caso.

1.    Actividades estructuradas no enmarcadas en contextos significativos.

Práctica intensiva en ensayos discretos y repetidos.

Se caracterizan por el grado de control que ejerce el profesional que la realiza sobre la situación de aprendizaje. Él decide el tipo de estímulos que va a presentar, las respuestas que el niño debe dar (repetir, señalar, denominar...), los refuerzos que va a proporcionar ante las respuestas correctas que, en general, suelen ser arbitrarios (gominolas, pegatinas...) no relacionados de manera natural con la tarea.

No están insertas en contextos significativos, sino que consisten en ejercicios de práctica intensiva que requieren múltiples ensayos.

Es un procedimiento adecuado para trabajar algunas habilidades, como las articulatorias, que requieren una práctica muy repetida para fijar los patrones fonoarticulatorios.

2.    Juegos de lenguaje y otras actividades estructuradas de enseñanza significativa.

Se caracterizan porque las tareas o ejercicios de lenguaje que se proponen al niño no se realizan de manera aislada, sino que se inscriben en el contexto de actividades interactivas que les dan sentido.

Estos juegos se diseñan específicamente para tratar de:

  • Provocar la emisión de aquellos elementos o estructuras de lenguaje (léxico, construcciones sintácticas...) que constituyan los objetivos concretos de intervención.
  • Fomentar el uso comunicativo del lenguaje. En el juego se producen situaciones que van a demandar al niño la necesidad de comunicarse mediante el lenguaje para transmitir al compañero de interacción información que es relevante para la propia situación, no sólo como respuesta a una tarea.
  • Facilitar en el niño la percepción de la adecuada o inadecuación de sus emisiones lingüísticas. La propia situación comunicativa que se produce durante el juego va informando al niño acerca de si sus emisiones son las adecuadas (en ese caso irá consiguiendo los objetos o acciones que desea) o si resultan inadecuadas para lo que él quiere (en ese caso recibirá algo que ha solicitado, pero no es lo que desea).

3.    Juego semiestructurado.

Se caracterizan porque el profesional prepara juegos de tipo manipulativo y/o simbólico para provocar que el niño se comunique con él mediante el uso del lenguaje oral.

En ningún momento adopta una actitud directiva, sino que va a seguir las iniciativas y los intereses del niño en todo momento. El niño cree que está jugando.

Este tipo de actividad está especialmente indicado en los inicios de la intervención del lenguaje con niños pequeños o con niños que se muestran muy inhibidos y con dificultades para tomar iniciativas.

En esos contextos de juego, se van a poder utilizar diferentes técnicas para trabajar distintos objetivos:

En este sentido cuando se trata de aumentar la frecuencia del habla podemos:

a)    Imitar lo que el niño dice.

Si tiene problemas de articulación se imitarán sus emisiones, pero con la articulación adecuada (corrección indirecta).

Es más eficaz que la corrección directa (“así no se dice”) que puede disminuir la frecuencia del habla ante el miedo del niño a cometer errores.

b)    Proporcionar modelos de lenguaje.

Cuando el niño realiza determinadas acciones o juegos se le imita, al tiempo que se verbaliza lo que se está haciendo (“ahora el papá come pan”), que es lo mismo que hace el niño. De esta forma, se estarán poniendo a su disposición verbalizaciones que él podrá utilizar para describir sus acciones en otras situaciones.

    Cuando el objetivo es que las emisiones lingüísticas vayan aumentando progresivamente en complejidad, se pueden utilizar las siguientes técnicas:

a)    Expansión.

Se realiza un comentario de la expresión del niño que la confirma o la corrige indirectamente (si es necesario) al tiempo que la expande introduciendo algún elemento gramatical nuevo (el niño dice: “nene mome”, el adulto dice “sí, el nene come”).

Al niño no se le pide nada sólo se le proporcionan modelos más complejos.

b)    Ampliación.

El adulto al responder al niño introduce en su emisión información nueva (“sí, el nene come pan”).

4.    Enseñanza en actividades de la vida diaria.

Se caracteriza por realizarse en las situaciones naturales de la vida diaria (casa, colegio...) aprovechando las típicas rutinas (comer, vestirse, realizar una tarea escolar, un juego...).

A esta categoría de actividades pertenecen los modelos de enseñanza del lenguaje en base a rutinas, en los que se definen los objetivos concretos a trabajar en cada rutina cotidiana (léxico, funciones comunicativas...), las ayudas que se van a proporcionar al niño para que dé la respuesta correcta y los refuerzos, que van a estar naturalmente vinculados a la situación de aprendizaje.

Este tipo de tareas es el más apropiado para trabajar objetivos funcionales

Pautas generales para la intervención familiar y escolar: dos de los contextos de desarrollo más importante para el niño.

 

1.   En el contexto familiar.

Los programas tienen la finalidad de proporcionar a las familias la ayuda necesaria para que puedan favorecer el desarrollo de la comunicación y del lenguaje en sus hijos cuando estos no han seguido en sus adquisiciones el curso habitual o típico. Se trata de que los padres obtengan la información necesaria acerca de la problemática concreta que presentan sus hijos, y de proporcionarles unas pautas generales con el fin de que puedan potenciar el desarrollo integral del niño. Entre las pautas generales se encuentran:

  • Evitar conductas sobreprotectoras o de rechazo
  • Estimular las capacidades del niño
  • Adoptar una actitud positiva frente a los intentos comunicativos del niño
  • Reforzar sus logros, aunque no sean totales sino sólo aproximados
  • Colaborar con los distintos profesionales que trabajan con su hijo...

Todos estos aspectos contribuirán a aumentar la percepción de competencia en los padres haciendo disminuir los sentimientos negativos (ansiedad, fracaso, incompetencia...) que les provocan los problemas que presenta su hijo.

Entre las pautas específicas para favorecer el desarrollo del lenguaje en el hogar y que pueden ser generalizables a las interacciones profesor-alumno estarían:

Tabla 2. Adaptaciones del lenguaje del adulto y de las situaciones comunicativas para favorecer el desarrollo del lenguaje.

Adaptaciones del lenguaje del adulto

Hablar más despacio, pero manteniendo la prosodia

Pronunciar correctamente, recalcando los sonidos que presentan más dificultad para el niño

Adecuar la estructura de los mensajes al nivel de comprensión del niño

Utilizar siempre un lenguaje correcto, aunque sea simple

Dejar que el niño se exprese libremente, no responder por él.

Adaptaciones de las situaciones comunicativas

Atender y responder a los intentos comunicativos del niño. Se recomienda el uso de la técnica de la expansión

Evitar asociar los intentos comunicativos con los errores y el fracaso. No es conveniente utilizar la corrección directa (“así está mal dicho, se dice...”). Para ello se puede utilizar la corrección indirecta (“mira un pato ojo” Sí, un plato rojo)

Dedicar todos los días un tiempo a realizar juegos de lenguaje

 

2.   El contexto escolar.

Son numerosas las investigaciones que han puesto de manifiesto las relaciones entre los trastornos de la comunicación y del lenguaje y las dificultades en los aprendizajes escolares:

  • Bajo rendimiento escolar (Mendoza y cols., 2005)
  • Alteraciones en los procesos de aprendizaje de la lectoescritura y del cálculo (Snowling y cols.,)
  • Alteraciones en los procesos de autorregulación conductual.
  • Mayor riesgo de presentar trastornos del comportamiento (López y cols., 2010)

Pautas para favorecer el desarrollo del lenguaje en el contexto escolar:

  • Adaptarse a las habilidades comunicativas y lingüísticas del niño, usando todos los recursos necesarios (expresivos, gestuales, visuales...) para que entiendan los mensajes.
  • Darle tiempo para que pueda expresarse
  • Utilizar correcciones indirectas, expandiendo y ampliando los mensajes del niño, evitar las correcciones directas.
  • Buscar situaciones para usar el lenguaje más allá del aquí y del ahora.
  • Controlar las posibles burlas por parte de compañeros.
  • Considerar que los niños con problemas de lenguaje pueden manifestar ansiedad muy elevada en situaciones que requieren la expresión oral o la lectura en público.
  • Establecer colaboraciones con la familia para que las intervenciones vayan en la misma línea y se facilite la generalización de los aprendizajes.

 

Referencia bibliográfica

Brioso, A. (2012). Alteraciones del desarrollo y discapacidad. Madrid: Sanz y Torres.