EFECTOS DEL CONSUMO DE CANNABIS

 

Efectos farmacológicos del tetrahidrocannabinol

   Unos 60 de los 400 componentes identificados en la Cannabis Sativa son cannabinoides. El más importante en concentración y en efectos psicotrópicos es el Delta9-tetrahidrocannabinol (_9-THC). Los cannabinoides actúan a nivel de sistema nervioso central (SNC) sobre los receptores endocannabinoides cerebrales CB1, y sobre los receptores CB2 en el sistema inmunológico.

   Los receptores CB1 (en el cerebro, acoplado mediante proteínas G y modula adenilato ciclasa y canales iónicos) pueden mediar no sólo las propiedades de refuerzo de la marihuana sino también del alcohol y en cierto grado las de otras sustancias psicoactivas (incluyendo algunos alimentos).

   Los receptores CB1 abundan en los ganglios basales, en el hipocampo y en el cerebelo, y se relacionan con la regulación de funciones como eldolor, el estado de ánimo, el apetito o la memoria.

   Los cannabinoides influyen sobre numerosos sistemas de neurotransmisores y neuromoduladores: acetilcolina, dopamina, GABA, histamina, serotonina, noradrenalina, péptidos opioides y prostaglandinas.

   Las acciones de la marihuana y su ingrediente activo THC sobre los receptores cannabinoides en los circuitos de la recompensa actúan en las zonas donde los cannabinoides endógenos son utilizados de forma natural como neurotransmisores retrógrados. Las preparaciones de cannabis se fuman para liberar cannabinoides que interactúan con los  receptores de cannabinoides del propio cerebro para desencadenar la liberación de dopamina del sistema de recompensa mesolímbico

   La farmacocinética del THC depende de la vía de administración, siendo la inhalada la que causa mayores concentraciones plasmáticas a los 15-30 minutos de la administración. La vía oral de administración es más lenta, alcanzando el pico máximo plasmático a las 2-3 horas. El THC es absorbido rápidamente por el organismo y pasa al torrente sanguíneo, y llega al SNC atravesando la barrera hematoencefálica. Dado su carácter hidrófobo se acumula en los tejidos grasos, desde donde se libera lentamente. Esto prolonga su vida media en sangre, y enlentece la entrada al cerebro.

   La tolerancia a los efectos agudos se desarrolla a partir de unos cuantos días o semanas. El _9-THC se elimina básicamente en forma de metabolitos en heces (68%) u orina (12%). La mayor parte de la metabolización ocurre en el hígado, aunque puede producirse también en otros órganos, como el pulmón o los intestinos.

Efectos adversos del consumo de cannabis (Segarra y cols, 2006)

     No todos los efectos producidos por el cannabis son deseados por sus consumidores. Algunas personas, especialmente aquellas que se inician en el consumo, informan reacciones psicológicas desagradables como, ataques de pánico, miedo, o humor depresivo tras el consumo. En consumidores habituales estas reacciones aparecen raramente, y sólo se suelen informar tras la ingestión oral. Menos habituales son los síntomas como delirios y alucinaciones, que se relacionan con dosis muy elevadas o factores de vulnerabilidad individual

Efectos cardiovasculares

   Los efectos cardiovasculares provocados por los tetrahidrocannabinoides están mediatizados por el sistema nervioso autónomo. Hallazgos recientes demuestran la existencia de un sistema receptor cannabinoide en humanos que desempeña un papel en la regulación de la respuesta cardiovascular.

   El efecto más inmediato del uso de cannabis por cualquier vía de administración es el incremento de la tasa cardíaca en un 20-50% sobre la tasa base. Este incremento aparece a los pocos minutos del consumo persistiendo más de 3 horas, y es dosis-dependiente. Además, puede producir fibrilación atrial en pacientes predispuestos.

   Los incrementos moderados en la presión sanguínea que se han descrito tras el consumo agudo de tetrahidrocannabinoides están en relación con la situación postural: se incrementa la presión arterial mientras la persona está sentada, pero disminuye cuando la persona está de pie. Además, los cambios rápidos posturales van acompañados de hipotensión ortostática, relacionada con una disminución de la resistencia vascular, y que se acompaña, en consumidores iniciales, de sensación de mareo.

El riesgo de infarto de miocardio la primera hora tras el consumo de cannabis tiene una probabilidad de ocurrencia 4,8 veces mayor entre los sujetos consumidores que entre los no consumidores. Además, hay descritos ataques isquémicos cerebrales transitorios inmediatamente posteriores al consumo agudo de cannabinoides en consumidores.

A nivel neurofisiológico, se ha descrito un incremento en la producción de noradrenalina que podría ser el mecanismo causal de los cambios en el sistema cardiovascular. Se considera que todavía es demasiado pronto para hablar de los mecanismos cerebrales responsables de los cambios observados tras el consumo agudo o crónico de tetrahidrocannabinoides.

Efectos respiratorios

Se ha descrito un efecto broncodilatador tras el consumo agudo de cannabis. En casos de consumos crónicos de tetrahidrocannabinoides se han descrito:

o   Alteraciones en la función pulmonar, como obstrucciones moderadas de la salida de aire sin evidencia de deterioro de la difusión

o   Aumento de la prevalencia de bronquitis aguda y crónica

o   Hallazgos endoscópicos de daño de las vías aéreas (eritema, edema y aumento de secreciones), que correlacionan con alteraciones histopatológica en biopsias de bronquios.

o   Un crecimiento irregular del epitelio bronquial asociado con una expresión alterada de las proteínas que intervienen en la patogénesis del carcinoma de bronquios

o   Anomalías ultraestructurales en los macrófagos alveolares.

Efectos inmunológicos

La expresión del receptor cannabinoide está alterada en los leucocitos sanguíneos de consumidores crónicos. Hay modelos experimentales que apoyan el papel del _9-THC suprimiendo la función de las células T y de la inmunidad mediada por células.

Se ha observado un decremento en las defensas antitumorales en consumidores crónicos de cannabis, así como mayores tasas de cáncer del tracto respiratorio en sujetos jóvenes.

Estudios recientes formulan la hipótesis de que los cannabinoides endógenos, a través de los macrófagos, pueden estar relacionados con el fracaso general inmunológico de las personas seropositivas.

Efectos endocrinos

Se conoce como efecto agudo del THC la disminución de la adrenalina y noradrenalina en la médula adrenal que desaparece con administración repetida de cannabinoides.

Los cannabinoides alteran el eje hipotálamo-hipófiso-adrenal (HHA) así como las hormonas responsables del sistema reproductor y la maduración sexual.

El efecto sobre las hormonas sexuales se manifiesta con efectos inhibitorios sobre el deseo y la excitación sexual, y con disminución de la fertilidad.

Efectos cognitivos

Durante la intoxicación aguda cannábica se han demostrado diversas alteraciones cognitivas, como alteración de la memoria de trabajo, disminución atencional y de la fluencia verbal, y aumento de la latencia de respuesta, pero estos efectos tienden a desaparecer por completo cuando pasa el efecto de la sustancia.

Se produce una alteración bilateral del flujo sanguíneo cerebral durante el consumo agudo de cannabis, principalmente en polos frontales, ínsula y giro cingular, que se manifiesta por un enlentecimiento psicomotor y un retardo en la cognición.

 Estos efectos se han estudiado en relación con los accidentes de tráfico, y experimentalmente se ha observado que conducir tras la administración de THC a dosis de 300 μg/kg o superiores equivale a conducir bajo los efectos de una tasa de alcohol en sangre superior a 0,05 g/dl.

Se ha obtenido un incremento de la actividad Alpha en las áreas frontales y frontocentrales en consumidores de más de 15 años de cannabinoides.

 La menor actividad cerebelosa en las puntuaciones base obtenidas en un grupo de consumidores crónicos de THC32 se ha argumentado desde la mayor densidad de receptores cannabinoides en el cerebelo.

Se han descrito alteraciones en la capacidad de aprender y evocar información novedosa en usuarios crónicos de cannabis y alteraciones en el procesamiento de la información visual y auditiva. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el consumo crónico altera la organización e integración de la información compleja.

Efectos psiquiátricos

El efecto de la intoxicación aguda de cannabis y su relación con la psicosis tóxica se ha cuestionado por algunos autores. Por otro lado, un 15% de los consumidores de cannabis ha experimentado síntomas psicóticos tras su uso según Thomas. Estas diferencias se han argumentado desde distintas definiciones de la psicosis aguda tóxica.

En cuanto a la posible precipitación de cuadros esquizofrénicos por el consumo de cannabinoides, un estudio de seguimiento de 3 años constata que el consumo precede a los síntomas psicóticos, y sigue un patrón dosis-dependiente.

Los estudios que relacionan el consumo de cannabis con otras patologías psiquiátricas —cuadros de ansiedad,

depresión—, por su propia naturaleza, no pueden probar definitivamente que: el uso de cannabis cause problemas de salud mental, los trastornos psiquiátricos provoquen el consumo de cannabis, o las dos cosas sean independientes y se relacionen con factores externos.

Conclusión del estudio de Segarra y cols (2006)

El consumo agudo y crónico de cannabis produce efectos físicos perjudiciales para la salud.

En el sistema cardiovascular causa:

o   Taquicardia dosis-dependiente

o   Hipotensión ortostática

o   Aumenta el riesgo de sufrir infarto de miocardio en sujetos jóvenes.

 En el aparato respiratorio produce:

o   Broncodilatación

o   Alteraciones histopatológicas

o   Irritación de las vías aéreas

o   Mayor prevalencia de bronquitis.

 A nivel inmunológico

Disminución de las defensas antitu-morales

Alteración de los macrófagos

Inhibición dela inmunidad celular.

Los cannabinoides alteran las hormonas sexuales y el eje HHA.

A nivel cognitivo,las alteraciones provocadas por el consumo agudotienden a remitir, y el consumo continuado se ha relacionadocon alteraciones en el procesamiento de la información compleja que dificultarían los procesos de aprendizaje.

Se sigue considerando la relación entre elconsumo de cannabis y la patología psiquiátrica, en

especial la aparición de esquizofrenia.

Bibliografía

 

Segarra, A. R., Torres, A., Tejero, A., Campo, C., & Pérez, J. (20061). Efectos esperados y adversos del consumo de cannabis de los sujetos dependientes de tetrahidrocannabinoides. Trastornos Adictivos, 8(3), 148-54.

 

Stahl, S. M. (2014). Psicofarmacología. Esencia de Stahl. Bases neurocientíficas y aplicaciones prácticas. España: Aulamédica formación en salud.