Factores de riesgo de la conducta antisocial

     En la investigación psicosocial, se entiende por factores de riesgo de la conducta antisocial, el conjunto de situaciones o variables personales, sociales y/o ambientales que pueden facilitar e incrementar la probabilidad de desarrollar desórdenes emocionales o conductuales. Son de muy diversa índole e interactúan entre sí. Son fundamentalmente:

a)      Las características de la familia y la propia educación familiar

     Desde la perspectiva del aprendizaje social, la familia opera al menos en 2 dimensiones:

  • Una normativa, en la que trata de inculcar o transmitir las reglas, valores y convenciones sociales
  • De relación, a través de la construcción de vínculos afectivos, facilita el aprendizaje de normas y el compromiso con los miembros de la sociedad.

     El comportamiento antisocial es más probable o predecible en niños que se educan en el seno de familias con múltiples problemas. Entre ellos:

  • Socioeconómicos (pobres ingresos, bajo nivel cultural...),
  • Estructura y dinámica funcional (diferencias de comunicación y de relación con sus miembros, aislamiento, abuso, maltrato, aislamiento, indiferencia, deslealtad, engaño)
  • Escasa atención al desarrollo de los niños
  • Métodos educativos inadecuados (castigos, incoherencias, contradicciones).

En cambio, la existencia de fuertes lazos familiares puede proteger al niño de las influencias negativas de otros ámbitos.

b)      La escuela

Moreno Olmedilla y Torrego señalan las siguientes categorías de comportamiento antisocial en la escuela:

  • Comportamiento disruptivo en la clase
  • Problemas de disciplina especialmente entre profesor y estudiante
  • Absentismo y abandono temprano del sistema educativo
  • Intimidación o Bullying
  • Fraude (mentira, plagio)
  • Vandalismo (hostilidad maliciosa e intencionada contra propiedades privadas o públicas)
  • Violencia física
  • Agresión y/o abuso sexual

Siguiendo la propuesta de Díaz Aguado (1999) basada en normas del Consejo de Europa, las pautas para intervenir podrían ser:

  • Criticar la violencia cuando aparezca exponiendo alternativas de resolución de conflictos y fomentando la comunicación y la negociación interpersonal
  • Mentalizarnos y mentalizar a los niños de que el problema de la violencia es de todos, y de que la respuesta la encontraremos entre todos.
  • Demostrar los efectos negativos de la violencia, también para el que la ejerce.
  • Comprender que la violencia engendra violencia
  •  Superar las visiones simplistas de las causas de la violencia, y la causalidad centrada en culpar al individuo o el grupo
  • Superar los estereotipos sexistas, como fuente de discriminaciones injustas e injustificables, desafectos y conflictos
  • Educar a los niños en valores antídotos de violencia (justicia, tolerancia, solidaridad, respeto) como acción preventiva de primer orden.

Fernández (2002) señala las siguientes sugerencias:

  • Los profesores deben ser educadores, no limitarse a ser enseñantes o instructores
  • No hay derechos, ni totales ni parciales, sin responsabilidades
  • La buena educación exige una organización eficaz, y el compromiso de los miembros de esa organización.
  • La articulación de la convivencia requiere la apertura a la comunidad

c)       Factores socioculturales

     Entre estos factores destacan un determinado tipo de valores y prácticas de convivencia imperantes en el entorno social.

     La comunidad ha crecido en cuanto número de personas, pero, en el aspecto cualitativo, es más impersonal y, en cierto modo hostil. La calle ya no es una prolongación del hogar, es un lugar lleno de atractivos, pero también de incertidumbres y riesgos.

     A esto se le añade la influencia de los medios de comunicación que transmiten modelos de resolución de conflictos de corte agresivo y violento, rigidez en el rol de género y clima social sexista, actitud dominante sobre clases desfavorecidas o las minorías, fuerte deseo de poseer o consumir bienes y recursos materiales que no están al alcance de todas las personas por medios legítimos.

     Otro factor predictor de la conducta antisocial es la participación en actividades anti-normativas del grupo de amigos.

d)      Factores personales

     La tendencia más sólida actualmente en el estudio del comportamiento antisocial o violento en sus distintos grados se dirige a posturas interaccionistas, en las que la cognición es un componente fundamental.

     Las variables cognitivas (razonamiento moral, resolución de problemas y de conflictos, empatía, estilo cognitivo, toma de decisiones, pensamiento crítico, razonamiento abstracto o conducta de elección) toman un valor predominante en la explicación del comportamiento antisocial.

     Hay suficiente evidencia de que los sujetos violentos muestran un evidente retraso en la adquisición de destrezas cognitivas esenciales para el ajuste social.

Factores de protección de la conducta antisocial

     Son circunstancias, variables o condiciones personales y/o ambientales que reducen la probabilidad que un niño o adolescente desarrolle comportamientos antisociales, aún expuesto a factores de riesgo.

     Toda intervención debe de partir de un conocimiento exhaustivo de los factores de riesgo y de los factores de protección o inhibidores de la conducta antisocial para disminuir la exposición del individuo a los factores de riesgo, o bien incrementar y reforzar las condiciones personales o ambientales o bien actuar en ambas direcciones.