TRASTORNO ESPECÍFICO DEL APRENDIZAJE -TEA-

¿Qué es el TEA?

Hay que diferenciar, las “dificultades del aprendizaje” que es un término más genérico, de los “Trastornos específicos del aprendizaje” o lo que es lo mismo “Dificultades específicas de aprendizaje” (DEA)

Las dificultades del aprendizaje hacen referencia a las dificultades que muestra un niño para aprender y que pueden ser debidas a la interferencia de muchos factores. Por ejemplo, el niño puede manifestar dificultades debido a una pobre instrucción (mal método o cambios de métodos), una instrucción insuficiente (poca dedicación), una instrucción inadecuada (que puede desencadenar un rechazo casi fóbico a la tarea), la presencia de estresores ambientales o dificultades de salud que pueden dificultar que el niño esté en condiciones para aprovechar las experiencias de aprendizaje o la interferencia de otro trastorno (por ejemplo, la interferencia de los síntomas de desatención y la impulsividad en el caso de un niño con TDAH).

Para poder diagnosticar a un niño de un Trastorno específico del aprendizaje o DEA es necesario poder confirmar que las dificultades: (1) son superiores a las dificultades normales que conlleva cualquier tipo de aprendizaje, (2) van más allá y no se pueden explicar sólo por la existencia de otro trastorno (si existiera) y (3) que estas dificultades en el aprendizaje se muestran resistentes a un entrenamiento específico, individual y duradero.

Dicho esto, se puede decir que existe un continuo entre las dificultades lógicas que conlleva cualquier aprendizaje y la resistencia crónica y patológica a dicho aprendizaje, lo que tiene consecuencias para la evaluación. Por ejemplo, si nos mostramos sensibles a la detección de dificultades y hacemos una evaluación temprana, es muy posible que durante un tiempo la valoración no pueda ser concluyente en cuanto a la existencia de un trastorno. Es decir, la evaluación podría detectar claramente “dificultades de aprendizaje” pero pudiera ser que, en ese momento, no contáramos con las condiciones para afirmar que el niño cumple todos los criterios diagnósticos para afirmar que tiene un “Trastorno específico del aprendizaje” (que será más crónico que pasajero y más resistente a la intervención). Por otra parte, la valoración de las dificultades resulta todavía más compleja si pensamos que una gran parte de los casos a los que nos enfrentamos no reflejan cuadros “aislados” de problemas (se añaden además de los problemas de aprendizaje, problemas de conducta, sospecha de retraso o de trastornos en el desarrollo, entorno social pobre o desestructurado, etc.) y la alta comorbilidad con otros trastornos (como por ejemplo, los trastornos del lenguaje o el TDAH).

Y eso nos lleva a una cuestión importante sobre las recomendaciones respecto al inicio de la intervención específica para los problemas de aprendizaje.

¿Cuándo se debe comenzar la intervención?

La intervención psicoeducativa no debe esperar a que se confirme plenamente la existencia de un Trastorno Específico del Aprendizaje. La intervención psicoeducativa debe comenzar en el momento en que se detecten dificultades en el aprendizaje que generan problemas de adaptación en algún área del desarrollo del niño (académica, personal, comportamental) y que no revierten significativamente con las medidas de intervención habituales en casa o en la escuela.

El nivel de profundidad y el tipo de intervención, así como las adaptaciones necesarias para la mejora del niño dependerán de los resultados de la evaluación realizada. Por lo tanto, la evaluación debe realizarse lo más a fondo posible e ir dirigida a recabar toda la información que pueda facilitar el diseño de una intervención lo más individualizada y ajustada a cada caso que sea posible. No se trata, por tanto, de limitarse a determinar si el niño cumple criterios como para calificarse como un DEA, sino de recabar información específica que nos permita tener un retrato actualizado y completo de cómo es y cómo está ese niño con DEA, en concreto y en el momento actual. Y ello requiere que la evaluación nos lleve al conocimiento -lo más a fondo posible- de: su historia personal, escolar y familiar; las características, condiciones y respuesta a los métodos y refuerzos recibidos de cara al aprendizaje; y la determinación de su perfil específico (comportamental, cognitivo, socioemocional y, lógicamente, de aprendizajes).

Si dicha evaluación nos permite concretar el tipo de trastorno y estimar la gravedad del mismo, contaremos con más información sobre la cronicidad y la severidad del cuadro, lo que nos permitirá ajustar las expectativas de evolución, optimizar la selección de los métodos más adecuados para la intervención y programar (e incluso exigir) determinado tipo de adaptaciones.

TRASTORNO ESPECÍFICO DEL APRENDIZAJE -TEA-

Criterios diagnósticos (DSM-V)

A.      Dificultad en el aprendizaje y en la utilización de las aptitudes académicas, evidenciado por la presencia de al menos uno de los siguientes síntomas que han persistido por lo menos durante 6 meses, a pesar de las intervenciones dirigidas a estas dificultades.

1.       Lectura de palabras imprecisa o lenta y con esfuerzo.

2.       Dificultad para comprender el significado de lo que lee.

3.       Dificultades ortográficas

4.       Dificultades con la expresión escrita

5.       Dificultades para dominar el sentido numérico, los datos numéricos, o el cálculo

6.       Dificultades con el razonamiento matemático

B.      Las aptitudes académicas afectadas están sustancialmente y en grado cuantificable por debajo de lo esperado para la edad cronológica del individuo e interfieren significativamente con el rendimiento académico o laboral, o con actividades de la vida cotidiana, que se confirman con medidas (pruebas) estandarizadas administradas individualmente y una evaluación clínica integral. En individuos de 17 años y más años, la historia documentada de las dificultades de aprendizaje se puede sustituir por la evaluación estandarizada.

C.      Las dificultades de aprendizaje comienzan en la edad escolar, pero pueden no manifestarse totalmente hasta que las demandas de las aptitudes académicas afectadas superan las capacidades limitadas del individuo.

D.      Las dificultades de aprendizaje no se explican mejor por discapacidades intelectuales, trastornos visuales o auditivos no corregidos, otros trastornos mentales o neurológicos, adversidad psicosocial, falta de dominio en el lenguaje de instrucción académica o directrices educativas inadecuadas.

Nota: Se han de cumplir los cuatro criterios diagnósticos basándose en la síntesis clínica de la historia del individuo (del desarrollo, médica, familiar, educativa), informes escolares y evaluación psicoeducativa.

Nota de codificación: Especificar todas las áreas académicas y subaptitudes alteradas. Cuando más de un área está alterada, cada una de ellas se codificará individualmente de acuerdo con los siguientes especificadores.

Especificar si:

Con dificultades de lectura:

  • ·         Precisión en la lectura de palabras
  • ·         Velocidad o fluidez de la lectura
  • ·         Comprensión de la lectura

Nota: La es un término alternativo utilizado para referirse a un patrón de dificultades del aprendizaje que se caracteriza por problemas con el reconocimiento de palabras en forma precisa o fluida, deletrear mal y poca capacidad ortográfica. Si se utiliza dislexia para especificar este patrón particular de dificultades, también es importante especificar cualquier dificultad adicional presente, como dificultades de comprensión de la lectura o del razonamiento matemático.

Con dificultad de expresión escrita:

  • ·         Corrección ortográfica
  • ·         Corrección gramatical y de la puntuación
  • ·         Claridad u organización de la expresión escrita

Con dificultad matemática:

  • ·         Sentido de los números
  • ·         Memorización de operaciones aritméticas
  • ·         Cálculo correcto o fluido
  • ·         Razonamiento matemático correcto

Nota: Discalculia es un término utilizado para referirse a un patrón de dificultades que se caracteriza por problemas de procesamiento de la información numérica, aprendizaje de operaciones aritméticas y cálculo correcto y fluido. Si se utiliza discalculia para especificar este patrón particular de dificultades, también es importante especificar cualquier dificultad adicional presente, como dificultades del razonamiento matemático o del razonamiento correcto de las palabras.

Especificar la gravedad actual:

  • ·         Leve: Algunas dificultades con las aptitudes de aprendizaje en una o dos áreas académicas, pero suficientemente leves para que el individuo pueda compensarlas o funcionar bien cuando recibe una adaptación adecuada o servicios de ayuda, especialmente durante la edad escolar.
  • ·         Moderada: Dificultades notables con las aptitudes de aprendizaje en una o más áreas académicas de manera que el individuo tiene pocas probabilidades de llegar a ser competente sin algunos períodos de enseñanza intensiva y especializada durante la edad escolar. Se puede necesitar alguna adaptación o servicios de ayuda al menos durante una parte del horario escolar en la escuela, en el lugar de trabajo o en casa para realizar las actividades de forma correcta y eficaz.
  • ·         Grave: Dificultades graves en las aptitudes de aprendizaje que afectan varias áreas académicas, de manera que el individuo tiene pocas probabilidades de aprender esas aptitudes sin enseñan constante e intensiva individualizada y especializada durante la mayor parte de los años escolares. Incluso con diversos métodos de adaptación y servicios adecuados en casa, en la escuela o en el lugar de trabajo, el individuo puede no ser capaz de realizar con eficacia todas las actividades.

 

PROCEDIMIENTO

     Se registrará cada una de las áreas académicas y subaptitudes afectadas por el trastorno de aprendizaje específico.

     Debido a los requisitos de codificación de la CIE, se codificarán por separado las dificultades para la lectura, la expresión escrita y las matemáticas, junto con sus deficiencias correspondientes de subaptitudes.

Características diagnósticas

El TEA es un trastorno del neurodesarrollo con un origen biológico que es la base de las anormalidades a nivel cognitivo que están asociadas a los signos conductuales del trastorno. El origen biológico incluye una interacción de factores genéticos, epigenéticos y ambientales que afectan a la capacidad del cerebro para percibir o procesar información, verbal o no verbal eficientemente y con precisión.