Competencias como educadora social

El título de Graduado en Educación Social garantiza una sólida formación que capacita para el ejercicio profesional en diferentes ámbitos: Desarrollo comunitario,  animación sociocultural y gestión cultural, Educación para el ocio y tiempo libre, Intervención socioeducativa en educación, Educación de Adultos y Personas Mayores, Acción socioeducativa con minorías y grupos sociales desfavorecidos y en general, realizando contribuciones significativas tanto en cualquier contexto socialmente desfavorecido como de promoción de la integración social. Dentro de la Educación Social podemos encontrar los siguientes ámbitos en los que puede intervenir un educador social (se formulan en masculino entendiendo que se refiere siempre a profesionales de ambos géneros):
 
ÁMBITOS PERFILES

Educación en contextos escolares, Educación Familiar y el Desarrollo Comunitario.
• Profesor, Mediador socioeducativo • Educador de familia • Agente socioeducativo de desarrollo comunitario
• Mediador comunitario

Educación para la Mediación y la Integración Social.
• Educador de familia • Mediador familiar • Diseñador y evaluador de procesos de integración social • Mediador social intercultural


Educación del Ocio, la Animación y la Gestión Sociocultural
• Educador en tiempo libre y ocio • Animador sociocultural • Gestor de programas y recursos socioculturales


Intervención Socioeducativa en Infancia y Juventud.
• Educador en instituciones de atención e inserción social • Mediador en procesos de acogida y adopción Educación de Personas Adultas y Mayores. • Orientador socio-laboral • Educador de personas adultas y mayores Atención Socioeducativa a la diversidad.   • Especialista en atención a la diversidad educativa • Dinamizador para la inserción sociolaboral

Competencias como psicóloga clínica

1. Conocimiento de los conceptos y marcos históricos fundamentales en el campo de la Psicología.
2. Reconocimietno e interpretación adecuada de las leyes básicas y los modelos de los distintos procesos psicológicos.
3. Interpretación del ser humano en su dimensión antropológica y social.
4. Identificación, discriminación y utilización de forma pertinente al ámbito de la ciencia psicológica, los distintos diseños de investigación, procedimientos de formulación, contrastación de hipótesis e interpretación de resultados.
5. Capacidad para considerar los factores históricos y socioculturales que intervienen en la configuración psicológica humana.
6. Conocimiento de los conceptos y marcos históricos fundamentales en el campo de la Psicología.
7. Capacidad para reconocer y valorar los distintos campos de aplicación de la Psicología, tanto los consolidados como aquellos que pudieran surgir para dar respuesta a demandas sociales y profesionales novedosas.
8. Conocer y usar los distintos métodos de evaluación, diagnóstico y tratamiento psicológico en los diferentes ámbitos aplicados de la Psicología.
9. Consideración de la salud en sentido positivo y contribuir, desde cualquier ámbito, a la promoción y mantenimiento del bienestar psicológico personal y social.
10. Evaluación de programas e intervenciones psicológicas, productos y servicios.

Competencias como psicóloga educativa

El psicólogo educativo interviene sobre el comportamiento humano en las situaciones educativas potenciando el desarrollo de las capacidades de las personas, los grupos o los sistemas sociales dedicados a la educación en sus diferentes niveles y modalidades. El foco de su trabajo se centra en todos aquellos procesos psicológicos que afectan al aprendizaje, independientemente de si tiene un origen personal, grupal o social. En la actualidad, el ámbito de trabajo más frecuente del psicólogo educativo se desarrolla en la educación formal dentro de los programas de orientación educativa. Estos programas de orientación se desarrollan de forma prioritaria en los centros educativos no universitarios a través de dos modalidades: 1) interna, dentro de los departamentos de orientación y 2) externa, en los equipos de orientación educativa (EOEP). La primera opción es mayoritaria en la etapa de educación secundaria obligatoria, mientras que la segunda lo es en las etapas de infantil (segundo ciclo) y primaria.  La mayoría de estos equipos realizan una orientación generalista, mientras que una minoría lleva a cabo una intervención especializada en algún trastorno relacionado con el desarrollo, las capacidades motoras o sensoriales.  Actualmente, el perfil laboral del psicólogo que trabaja en los centros educativos es el de orientador, figura que en el sistema público está incluida en el cuerpo de profesores de secundaria con la especialidad de orientación educativa. Sus funciones son comunes a otros perfiles profesionales (psicopedagogos y pedagogos) que también pueden ejercer esta función en los centros. Su trabajo posee un doble carácter, preventivo y de intervención, y se puede organizar en tres bloques:  a) La atención a la diversidad, o a las necesidades educativas de todos los estudiantes, con especial atención hacia aquéllos que tienen algún trastorno en su desarrollo, problemas de conducta  o alguna dificultad en el aprendizaje.  b) El asesoramiento a todos los agentes implicados, profesores, equipos directivos y familias, en los procesos de enseñanza-aprendizaje, el plan de acción tutorial y en aquellos programas del centro dirigidos a la calidad y mejora de la actividad educativa. c) La orientación personal y profesional de los estudiantes.  El hecho de que el contexto laboral más frecuente del psicólogo educativo sean las instituciones educativas no universitarias, ha supuesto la asimilación de este rol al del psicólogo escolar, que en otros países de nuestro entorno se considera una especialidad con características propias. Sin embargo, el psicólogo debe estar presente en todas aquellas administraciones que  ofrezcan servicios educativos, como ocurre en algunas instituciones municipales donde se llevan a cabo programas educativos de diversa índole que, junto con otros profesionales, pueden estar coordinados por psicólogos. En ambos casos, el acceso se contempla por una doble vía, contratación laboral o examen de ingreso (oposición1).  Del mismo modo, estos profesionales están presentes, aunque de forma aún limitada, en entidades o instituciones relacionadas con la atención a la infancia, dirigiendo su intervención a la optimización de su desarrollo y posibilidades de aprendizaje, así como a paliar aquellos trastornos, discapacidades o problemas de conducta  que afectan al bienestar psicológico y rendimiento educativo. Esta labor la pueden ejercer en las asociaciones sin ánimo de lucro creadas por profesionales o familias para atender a la población con algún tipo de trastorno o discapacidad. En este mismo ámbito están aquellos centros privados, creados por equipos multiprofesionales, donde se realiza una atención psicopedagógica a diferentes colectivos. Este campo laboral se enmarca dentro de la vía del emprendimiento y el trabajo autónomo. Por otra parte, el psicólogo educativo también puede trabajar en ámbitos no formales donde se desarrollan intervenciones dirigidas a desarrollar competencias y habilidades específicas, normalmente vinculadas a áreas poco desarrolladas en los contextos formales. Un buen ejemplo son los talleres que los museos organizan para los niños y sus familias. En esta misma línea, este profesional puede intervenir en el diseño de objetos creados para el ocio, aportando criterios para un diseño adaptado a las necesidades y habilidades de los sujetos a los que va dirigido. Un buen ejemplo son los videojuegos o juguetes tecnológicos. Otro ámbito de trabajo se relaciona con la difusión de información relacionada con el desarrollo y la educación en diferentes medios de comunicación como la televisión, la radio, internet o las revistas especializadas dirigidas a familias o educadores.  También, el psicólogo educativo puede intervenir en el diseño de escenarios de aprendizaje, presenciales o virtuales, y en los instrumentos y recursos educativos utilizados en ellos. En especial, los textos y recursos adaptados a las nuevas tecnologías. Los entornos virtuales y los recursos y soportes tecnológicos utilizados (tablets, pizarras digitales, plataformas de aprendizaje on-line, etc.) constituyen un campo emergente en nuestro país debido al creciente interés de las diferentes  administraciones y de las empresas del sector en dotar a las diferentes instituciones educativas, incluida la escuela, de tecnología educativa. En este ámbito, el psicólogo educativo puede aportar conocimiento específico para el diseño instruccional de estos recursos y la aplicación de los principios de aprendizaje al diseño de los escenarios donde se usan, prestando especial interés a la formación de los profesores o formadores.  Otro campo, compartido con el psicólogo del trabajo, es el diseño de programas  formativos dirigidos a trabajadores individualmente o en grupo, que se desarrollan en el ámbito empresarial. Finalmente, también el psicólogo educativo, junto con otros profesionales, puede ejercer su trabajo en otro campo relacionado con la orientación personal y profesional que se desarrolla en el ámbito universitario, a través de los COIEs.